La arquitectura se construyó alrededor de los árboles, dejando que la vegetación entrara naturalmente al espacio. Maderas claras, tonos neutros, verdes suaves y una composición muy ligera fueron acompañando el entorno sin competir con él. Todo se sintió cálido y muy conectado con el bosque, como si el montaje hubiera encontrado su lugar ahí de manera natural.