En los materiales, en las texturas, en el barro, la madera y las fibras; en la manera en que la arquitectura se abría hacia la vegetación y el mar. Todo se sentía cálido, relajado y muy cuidado, con una riqueza visual que aparecía en los detalles y en la mezcla de elementos. Cada momento del fin de semana fue distinto, pero todos hablaban el mismo lenguaje.